Zoo De Fósiles - Cienciaes.com

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Ciencia para escuchar

Episodios

  • Los gondwanaterios, mamíferos primitivos del hemisferio sur

    20/05/2021

    En 1988, el paleontólogo estadounidense Timothy Rowe definió los mamíferos como un grupo terminal, lo que en términos filogenéticos se refiere al grupo formado por el ancestro común de todos los mamíferos vivientes y todos sus descendientes, extintos o no. Sin embargo, hay algunos grupos de fósiles cuya posición en el árbol evolutivo no está clara, no sabemos si son verdaderos mamíferos, o si se ramificaron antes de la aparición de estos. Uno de estos grupos es el de los gondwanaterios, que toman su nombre del supercontinente de Gondwana, formado por Sudamérica, África, Arabia, Madagascar, la India, Australia y la Antártida, que se empezó a disgregar en el Jurásico. Los gondwanaterios vivieron en estos continentes desde el Cretácico, hace unos setenta millones de años, hasta el Mioceno, hace 17,5 millones de años. Hasta hace muy poco tiempo, solo los conocíamos por dientes y fragmentos de mandíbulas, y por un solo cráneo.

  • Tiktaalik, el pez que salió del agua

    22/04/2021

    Hace ya doce años empezamos este programa de Zoo de fósiles hablando de Acanthostega, el pez de ocho dedos. Acanthostega, que vivió hace unos 365 millones de años, está cerca del antepasado de todos los vertebrados terrestres, aunque él mismo era un animal acuático, sus patas eran incapaces de sostenerlo fuera del agua. Esto no quiere decir que no hubiera otros vertebrados terrestres en esa época, o incluso antes; seguramente Acanthostega descendía de un linaje de especies terrestres que volvieron prematuramente al agua. Nuestro protagonista de hoy, Tiktaalik, era capaz de arrastrarse por tierra firme como una foca, y es más antiguo que Acanthostega: Vivió en lo que hoy es la isla de Ellesmere hace unos 375 millones de años, a finales del Devónico.

  • Dilophosaurus, el dinosaurio con dos crestas.

    17/03/2021

    Hace 193 millones de años, a principios del Jurásico, el clima del centro-oeste de los Estados Unidos, por entonces en el interior de Pangea, era cálido y seco. En las orillas de los ríos crecían bosquetes de coníferas rodeados de desiertos arenosos. En estos oasis encontramos multitud de animales, en la cúspide de la pirámide ecológica se encuentra Dilophosaurus, un dinosaurio de unos siete metros de longitud, algo menos de dos metros de altura, y cuatrocientos kilos de peso. Era el animal terrestre más grande de Norteamérica en su época. El rasgo más distintivo de esta especie es el par de crestas longitudinales que recorren la parte superior del cráneo. Estas crestas semicirculares, formadas por hueso muy delgado, no se han conservado completas en ningún espécimen, y probablemente estaban recubiertas de queratina, así que no conocemos su aspecto ni su tamaño real. Tampoco sabemos qué función tenían; parecen débiles para usarlas en combates, y posiblemente eran reclamos visuales para el reconocimiento de l

  • Los albanerpetóntidos, salamandras con escamas.

    20/02/2021

    Hace solo dos millones de años, a principios del Pleistoceno, había en el mundo cuatro estirpes de anfibios. Hoy solo tenemos tres: las ranas y sapos, de cuerpo corto y grueso, patas traseras más largas que las delanteras, y generalmente sin cola; las salamandras y tritones, de cuerpo largo y cilíndrico, patas cortas y cola larga; y las cecilias, que no tienen patas. La cuarta estirpe es la de los albanerpetóntidos, de la que conocemos entre diez y veinte especies repartidas en seis géneros, y que vivieron desde mediados del Jurásico hasta el Pleistoceno. Los albanerpetóntidos son animales pequeños, de pocos centímetros de longitud, semejantes a lagartijas o salamandras con la piel cubierta de escamas óseas parecidas a las de los peces.

  • Los osos chatos de América.

    23/01/2021

    Hace unos diez millones de años, a finales del Mioceno, vivía en Norteamérica Plionarctos, el primer miembro conocido de la subfamilia de los tremarctinos, los osos de hocico corto. A pesar de su nombre común, el hocico de los tremarctinos no es más corto que el de otros osos; es más grueso, y por eso parece más corto. Plionarctos era un oso relativamente pequeño, con machos de unos ciento ochenta kilos y hembras de solo sesenta kilos. En contraposición a él, en Norteamérica también evolucionó un oso gigante de hocico corto: Arctodus. Arctodus era enorme, se han encontrado marcas de garras en una cueva de Missouri a 4,60 metros de altura sobre el suelo; el oso que las hizo debía alcanzar 3,70 metros de altura puesto en pie.

  • Kongonaphon y Azendohsaurus

    04/12/2020

    Este año 2020 se ha publicado la descripción científica de Kongonaphon, descubierto en 1998 en la formación Isalo II, en el sudoeste de Madagascar. Kongonaphon vivió a mediados del Triásico, hace unos 230 o 240 millones de años. Su nombre, una mezcla de malgache y griego, significa “asesino de bichos“y fon, variante del griego antiguo foneós, “asesino”. Kongonaphon se caracteriza por sus patas largas y delgadas, y se calcula que su altura total no pasaba de diez centímetros. La mandíbula es ancha y alta, semejante a la de los primeros pterosaurios. Los pocos dientes conservados son cónicos y lisos, con hendiduras irregulares, lo que sugiere que era insectívoro. En Isalo II también se han descubierto los restos fósiles de Azendohsaurus, un reptil arcosauromorfo herbívoro de dos o tres metros de longitud. Azendohsaurus debió de ser uno de los primeros animales grandes que se alimentaba de hojas y otro material blando de las copas de los árboles.

  • Deinonychus, la garra terrible.

    29/10/2020

    Hace unos 110 millones de años, en el Cretácico Inferior, vivía en los Estados Unidos Deinonychus, un dinosaurio depredador de hasta tres metros y medio de largo emparentado con el velocirraptor. Sus fósiles se han encontrado en los estados de Montana, Utah, Wyoming, Oklahoma y Maryland. Deinonychus vivía en bosques tropicales y subtropicales pantanosos, semejantes a los pantanos de la actual Luisiana. Allí habitaban también cocodrilos y dinosaurios, como el gran depredador Acrocanthosaurus y varias especies de herbívoros: el acorazado Sauropelta, el enorme Sauroposeidon y Tenontosaurus, del que ya hemos hablado en Zoo de fósiles. Michael Crichton se basó en este dinosaurio para crear los velocirraptores de su novela “Parque Jurásico”. Les cambió el nombre simplemente porque “velocirraptor” le parecía más dramático.

  • El espinosaurio, un dinosaurio acuático.

    01/10/2020

    Hace poco más de un siglo, en 1910, una expedición científica dirigida por el paleontólogo alemán Ernst Stromer llegaba a Alejandría, en Egipto, en busca de mamíferos fósiles. Pero los fósiles que encontraron no eran de mamíferos, sino de dinosaurios, los primeros que se descubrían en aquel país. Por desgracia, la colección de fósiles de Stromer, que se conservaba en el museo de Múnich, fue destruida por un bombardeo de la aviación aliada la noche del 24 de abril de 1944, durante la Segunda Guerra Mundial. Entre los dinosaurios descubiertos por Stromer en Egipto estaba uno de los mayores dinosaurios depredadores que conocemos: el espinosaurio.

  • Nutrias gigantes.

    03/07/2020

    Hace unos pocos siglos, algunos machos de nutria gigante (Pteronura brasiliensis), especie que habita en los ríos y humedales del norte y centro de Sudamérica, alcanzaban los 2,4 metros de longitud; debido a la caza intensiva a la que ha sido sometida la especie, hoy en día es muy raro encontrar ejemplares que pasen de 1,8 metros. Aun así, sigue siendo la nutria más larga del mundo, aunque no la más pesada. Este título le corresponde a la nutria marina (Enhydra lutris), que vive en las costas del Pacífico Norte, desde el Japón hasta la Baja California, en México, y alcanza hasta un metro y medio de longitud y 45 kilos de peso. En tiempos pasados, varias especies de nutria por todo el mundo competían en tamaño o incluso dejaban pequeñas a estas dos especies. La más grande, Megalenhydris barbaricina, alcanzaba los tres metros de longitud y vivía en la isla de Cerdeña, hace entre setenta mil y doce mil años.

  • Los endocéridos, los primeros cefalópodos gigantes.

    22/05/2020

    Hace unos 460 millones de años, a mediados del periodo Ordovícico, en los mares y océanos la vida volvía a diversificarse después de las extinciones de finales del Cámbrico. En la llamada radiación ordovícica, que se desarrolló a lo largo de unos cuarenta millones de años, el número de órdenes marinos se duplicó, el de familias se triplicó, y también aumentó la complejidad de los organismos. Los trilobites, graptolites, braquiópodos, bivalvos y otros supervivientes del Cámbrico compartían las aguas con grupos recién llegados, como los escorpiones marinos, los briozoos y los peces con mandíbulas. El grupo de cefalópodos más abundante en el Ordovícico era el de los nautiloideos, que se caracterizan por su concha externa y por tener dos pares de branquias. Algunos nautiloideos alcanzaron tamaños enormes; es el caso de los endocéridos. El espécimen más grande descubierto pertenece a la especie Endoceras giganteum; se calcula que la longitud total de la concha llegaba a los cinco metros y setenta centímetros.

  • Las tierras altas de Pangea y los primeros herbívoros.

    23/04/2020

    Hace unos 280 millones de años, en el Pérmico inferior, el bosque de Turingia, en el centro de Alemania, era una meseta de clima tropical en las montañas centrales de Pangea, cuyos vestigios se han conservado en los yacimientos de la formación de Tambach. Estos yacimientos de tierras altas son una rareza; la mayor parte de los yacimientos paleontológicos del mundo corresponden a mares o a tierras bajas. os vertebrados más abundantes en Tambach son herbívoros. Uno de estos herbívoros es Eudibamus, un pequeño reptil de unos veinticinco centímetros de longitud y menos de un kilo de peso. Su cabeza es triangular, con el hocico redondeado y pequeños dientes puntiagudos. Pero lo más llamativo son sus patas traseras, mucho más largas y fuertes que las delanteras. Eudibamus es el tetrápodo bípedo más antiguo conocido; era capaz de correr a gran velocidad sobre sus patas traseras para escapar de los depredadores.

  • Sinosauropteryx, el dinosaurio mapache.

    18/03/2020

    Hace diez años, en 2010, se publicó el primer estudio, basado en pruebas físicas, en el que se describía la coloración de varias especies de dinosaurios. Uno de esos dinosaurios era Sinosauropteryx. Algunos fósiles de este dinosaurio muestran una alternancia de franjas claras y oscuras en la cola. Aunque en un principio esta alternancia se interpretó como un artefacto producido al separar el molde del contramolde de la roca que contenía el fósil, ya en 2002, el paleontólogo británico Nicholas Longrich sugirió que las bandas eran demasiado regulares, y que podían corresponder a la preservación de diferentes pigmentos de las plumas del animal.

  • Los creodontos, carnívoros antes de los carnívoros.

    13/02/2020

    Hace unos 42 millones de años, a mediados del Eoceno, aparecieron los primeros Carnívoros en Norteamérica. No quiero decir con esto que antes de esa fecha no hubiera animales que comieran carne, estoy hablando del orden de los Carnívoros, el grupo de mamíferos que comprende hienas, mangostas, ginetas y civetas, félidos, cánidos, osos, mapaches y coatíes, mustélidos, mofetas, leones marinos, morsas, focas… Antes de que los Carnívoros verdaderos fueran los depredadores dominantes, otros grupos de mamíferos ejercieron ese papel. Uno de estos grupos fue el de los Creodontos. Los Creodontos aparecieron en el Paleoceno, hace unos 63 millones de años, en Norteamérica, donde se convirtieron en los depredadores terrestres dominantes. A finales de ese periodo, hace unos 61 millones de años, se extendieron a África, y en el Eoceno llegaron a Europa y Asia.

  • Ovatiovermis, el gusano aplaudidor.

    17/01/2020

    Ovatiovermis es un pequeño animal alargado, de unos ocho centímetros de longitud, con aspecto de gusano y nueve pares de patas carnosas, gruesas y flexibles, de forma más o menos cónica, llamadas lobópodos. Los dos primeros pares de lobópodos son más largos, con unos veinte pares de espinas distribuidas a todo lo largo de cada uno, como en un peine, y una garra doble en el extremo. No tiene una cabeza diferenciada. En el extremo anterior del animal se encuentra la boca, con una trompa eversible, esto es, que se puede guardar en el interior de la boca volviéndose del revés. Tiene también dos pequeños ojos de una décima de milímetro de diámetro. Ovatiovermis es un animal filtrador. Con los tres pares traseros de patas se agarra a un punto elevado del sustrato, una roca, un coral o una esponja, yergue el cuerpo y estira y levanta el resto de los lobópodos para capturar con sus peines de espinas cualquier partícula de alimento que arrastre la corriente. En pie sobre sus patas traseras y agitando las delanteras e

  • El yacimiento de Messel.

    05/12/2019

    Los fósiles de Messel, un yacimiento situado en el centro-oeste de Alemania, 35 kilómetros al sudeste de Frankfurt, se formaron durante el Eoceno medio, hace unos 47 millones de años. Por aquel entonces, la región era una selva subtropical situada en una zona muy activa geológicamente. En el yacimiento se han encontrado esqueletos completos totalmente articulados, contenidos estomacales, pieles, plumas, tejidos blandos… en un estado de conservación excelente. Se ha propuesto que la abundancia de animales terrestres encontrados en el yacimiento se podría explicar por erupciones límnicas como la que ocurrió en 1986 en el lago Nyos, en Camerún, cuando la liberación súbita del dióxido de carbono disuelto en el agua del lago mató a unas mil ochocientas personas y varios miles de cabezas de ganado. Otra teoría, avalada por la presencia de trazas de toxinas en los sedimentos, apunta a un envenenamiento estacional de las aguas del lago debido al florecimiento de cianobacterias.

  • Thalassodromeus, el corredor del mar.

    06/11/2019

    Hace unos ciento diez millones de años, a principios del Cretácico, el clima del nordeste de Brasil era tropical, semejante al de hoy en día. En la región habitaban cocodrilos, dinosaurios, tortugas y una gran variedad de pterosaurios, entre los que destaca por su gran tamaño Thalassodromeus. Solo conocemos esta especie por un cráneo roto y algunos fragmentos dudosos, pero es suficiente para distinguirlo de otras especies conocidas. Thalassodromeus, significa “corredor del mar”, porque los autores de la descripción, los paleontólogos brasileños Alexander Kellner y Diogenes de Almeida Campos, encontraron semejanzas entre el pico y el cráneo de Thalassodromeus y los del rayador americano (Rynchops niger), un ave de las costas y ríos de América.

  • La fauna de Saint Bathans.

    01/10/2019

    Hace entre 16 y 19 millones de años, a finales del Mioceno Inferior, gran parte de la llanura de Maniototo, en la isla sur de Nueva Zelanda, estaba ocupada por un lago poco profundo, al que se le ha dado el nombre de Manuherikia, que en maorí significa “grito de pájaro atado”. El lago Manuherikia estaba rodeado por un humedal, con amplia vegetación en cuyos árboles revolotean las palomas y, sobre todo, los loros. Hay cuatro especies de loros nestóridos del género Nelepsittacus, emparentados con los loros kea y kaka actuales, del género Nestor. Entre ellos está el loro más grande conocido, tan grande que, cuando en 2008 se descubrieron sus restos, se confundieron con los de un águila. No fue hasta 2019 que se publicó la descripción de esta nueva especie de loro, que recibió el nombre de Heracles.

  • Paleodictyon, el misterio de las profundidades.

    26/06/2019

    Hace casi medio siglo, en 1976, el oceanógrafo estadounidense Peter Rona hizo un descubrimiento que le cambió la vida. Se encontraba en su oficina de Florida, estudiando las fotografías que unas semanas antes había tomado una cámara montada sobre un trineo que recorría el fondo del Atlántico, a más de tres kilómetros de profundidad, remolcada por un barco de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica estadounidense. En algunas de esas fotos, hasta un centenar de ellas, aparecían unos extraños alineamientos de agujeros que a primera vista le hicieron pensar que le estaban gastando una broma. Aquello parecía un panal de abejas hexagonal, ¡en el fondo del océano! Pero no, la imagen era real. Aunque se han identificado como rastros fosilizados de Paleodictyon nodosum, la realidad es que la criatura que los creó sigue siendo un enigma.

  • Mussaurus, el dinosaurio ratón.

    28/05/2019

    Hace casi medio siglo, en 1976, una expedición paleontológica argentina de la Universidad Nacional de Tucumán, dirigida por el paleontólogo José Fernando Bonaparte, descubrió en el yacimiento de El Tranquilo, en el sur de Argentina, los restos fósiles de varios individuos de una nueva especie de dinosaurio, al que bautizaron por su pequeño tamaño con el nombre de Mussaurus, el “lagarto ratón”. Los esqueletos, incompletos, medían unos treinta centímetros de longitud, de los que la mitad correspondía a la cola. Pero este pequeño tamaño tenía una explicación: se trataba de ejemplares recién nacidos, que se encontraban en un nido junto a dos huevos sin eclosionar. Los primeros adultos de Mussaurus fueron descritos en 1980 por el paleontólogo argentino Rodolfo Casamiquela, su tamaño ya no tenía nada que ver con un ratón, pero el nombre quedó.

  • Los hupehsuquios, ¿ictiosauros acorazados?

    26/04/2019

    Hace unos años hablamos aquí de Cartorhynchus, pariente próximo de los ictiosaurios, y decíamos que su descubrimiento había arrojado luz sobre la hasta entonces desconocida ubicación de esos reptiles marinos en el árbol evolutivo. Por lo que ahora sabemos, los parientes más próximos de los ictiosaurios son los hupehsuquios, un grupo de reptiles acuáticos que vivió a principios del Triásico, hace unos 250 millones de años. Fue un grupo efímero, que prosperó en los mares triásicos solo durante unos pocos millones de años. Los hupehsuquios toman su nombre de la provincia china de Hubei, donde se han encontrado todos ellos. Los hupehsuquios tenían una vida completamente acuática; su anatomía hace imposible que pudieran desplazarse en tierra. Por consiguiente, como los ictiosaurios, debían de ser vivíparos, y parir sus crías en el agua.

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